Cuándo ir al optómetra en el Caso de los niños

 

Saber cuándo ir al optómetra es clave para de prevenir problemas de vista que pueden dificultar el día a día. Las personas que ya usan gafas o lentes suelen visitar al oftalmólogo con más frecuencia, pero si no es el caso, ¿qué síntomas te ayudan a detectar cuándo debes ir al optómetra? ¿Con qué edad es recomendable realizar la primera visita?

Cuándo ir al optómetra en el caso de los niños

La observación es clave para detectar si un niño tiene problemas oculares. Existen algunos síntomas que te ayudan a determinar cuándo ir al optómetra.

- Apoya la cabeza sobre el papel cuando está escribiendo o pintando.

- Se acerca demasiado a los libros o a la televisión.

- Se distrae con mucha facilidad cuando lee.

- Escribe con dificultad o invierte las letras.

- Fuerza la vista para mirar objetos lejanos.

- Se agota con frecuencia cuando lee.

- Tiene dolores de cabeza si pasa mucho tiempo concentrándose en una tarea.

- Tiene problemas en su rendimiento escolar.

- Picor excesivo y constante de ojos.

Prestar atención a cualquiera de estos síntomas te servirá para determinar si tu hijo presenta algún problema visual. Hay que tener en cuenta que los niños no tienen el conocimiento suficiente para distinguir si están viendo correctamente o no, por lo que los expertos recomiendan que tengan su primera revisión a los 5 o 6 años.

La razón por la que establecen que ésta es la mejor edad para acudir por primera vez al optómetra es porque comienza una etapa muy importante en el aprendizaje con retos por delante como la lectoescritura. Según la guía “Visión y Aprendizaje en la Escuela” publicada por la Universidad de Alicante, la visión es una función básica para el desarrollo integral del ser humano ya que a través de los ojos recibimos la mayor parte de la información. Identificar una patología visual y determinar un tratamiento para corregirla puede evitar problemas irreversibles.

Cada Cuánto es Necesario Realizar una Revisión

La miopía, considerada ya la pandemia del siglo XXI, suele aparecer durante la adolescencia. En esta etapa, es importante acudir al oculista desde el momento en el que se detecte cualquier problema de visión.

A partir de los 20 años, siempre y cuando no hayan aparecido síntomas antes, los expertos recomiendan realizarse una revisión cada dos años para comprobar que no existe ningún problema visual.

Entre los 30 y 40 años pueden aparecer algunas patologías como cansancio visual, tensión intraocular, pérdida de agudeza visual… En este caso, la recomendación es acudir al optómetra al menos una vez al año. Lo mismo sucede con las personas que padecen miopía magna (más de 8 dioptrías), los diabéticos y las personas mayores de 50.

Otras Recomendaciones Aparte de Visitar al Optómetra

La mejor forma de prevenir los problemas oculares es acudir al oftalmólogo, pero también existen otros hábitos que pueden ayudarte a cuidar de tu salud visual.

- Llevar una alimentación rica en vitaminas A y C. Ayudan a prevenir la hipertensión, el colesterol y otros problemas de salud que pueden dañar la retina y, por lo tanto, afectar a tu visión.

- Proteger correctamente los ojos. No sólo durante el verano, sino también el resto del año. Hay que tener en cuenta que los daños en los ojos son acumulativos y el riesgo de padecer enfermedades oculares en la vida adulta es mayor si durante la infancia la exposición al sol ha sido alta y sin protección. Además, hay que tener especial cuidado con la práctica de actividades deportivas en la nieve o la montaña, así como en los deportes acuáticos.

- Controlar el tiempo frente a los dispositivos electrónicos. En el caso del trabajo frente al ordenador, es importante hacer descansos de al menos 10 minutos cada hora, tener una buena iluminación y mantener una distancia correcta entre el monitor y los ojos de aproximadamente 50 centímetros.

- Mantener los ojos hidratados, especialmente si se utilizan lentes.

- Evitar el consumo de alcohol y tabaco porque según varios estudios médicos, está relacionado con el desarrollo de afecciones oculares como cataratas, glaucoma o sequedad ocular, entre otros.

- Realizar actividad física de forma moderada contribuye también a tener una buena salud visual.

- Aprender a relajar la vista. Realizar masajes con una leve presión alrededor de los ojos o sobre ellos sirven para rebajar la tensión que se acumula en los propios ojos y en los músculos que los rodean.

- Ejercicios de cambio de enfoque. Ayudan a aliviar la fatiga visual.

- Evitar esfuerzos innecesarios. No llevar la corrección óptica adecuada obliga a los ojos a hacer un esfuerzo extra que es perjudicial.

- Dormir al menos 8 horas. El descanso es fundamental para cuidar de los ojos porque durante la noche se produce una regeneración de las células epiteliales que revisten la cara anterior del ojo y que permiten que se recupere de las agresiones que sufre durante el día.

- Llevar una buena higiene ocular. Hay que evitar frotarse o tocarse los ojos con las manos ya que es una forma de exponerlos a infecciones que, de lo contrario, pueden evitarse.

Según la OMS, aproximadamente 1.300 millones de personas en el mundo viven con alguna deficiencia visual. Las principales causas son errores de refracción no corregidos a tiempo y en el 80% de los casos los problemas oculares se consideran evitables. Llevar unos hábitos de vida saludables para cuidar de la visión y acudir al optómetra y reslizar las revisiones son la mejor forma de evitar patologías que pueden afectar a tu vida diaria y provocar enfermedades oculares más graves.